Naples -- Un par de años antes de ser acusado de lavar millones de dólares robados al Medicare y enviar los fondos al sistema bancario cubano, Oscar Lázaro Sánchez se había transformado en un próspero inversionista inmobiliario con una decena de propiedades en la costa oeste de la Florida.
Ninguno de sus inquilinos tenía idea de que el hombre de 46 años que los visitaba cada mes para cobrar el alquiler en efectivo fue arrestado hace una semana en conexión con la masiva transferencia a Cuba de unos $31 millones.
“Me dejó fría”, dijo Mayte Oquendo, quien alquila uno de los apartamentos de Sánchez por $750 mensuales en Naples. “Era un hombre muy sencillo. Venía en chancletas”.
Esta es sólo una parte de la trayectoria de Sánchez, quien llegó en 1980 durante el éxodo del Mariel.
De acuerdo con récords públicos, Sánchez fue chofer para una empresa en Hialeah pero antes robaba automóviles en Miami. Era padre de familia en el 2000 cuando fue acusado de montar un laboratorio de cultivo de marihuana. Se declaró en bancarrota en el 2002 pero una década después vivía en una enorme mansión en un terreno de casi 3 acres y compraba casas duplex que alquilaba a inmigrantes hispanos en Naples, Bonita Springs y Fort Meyers.
Ahora, Sánchez se encuentra en una celda del Centro de Detención Federal en el downtown de Miami. Enfrenta una condena de hasta 20 años si es hallado culpable de conspirar para lavar millones de dólares desde una pequeña oficina de cambio de cheques en Naples. El hombre se ha declarado inocente.
Los fiscales federales dicen que es la primera vez que han documentado que fondos robados del Medicare fueron transferidos a bancos en Cuba.
Es allí en la isla donde empieza la historia de Sánchez. No está claro de dónde proviene, aunque varios de sus inquilinos dijeron que es de La Habana y que les decía que no le gustaba la escasez material en su tierra.
“Nos dijo que sólo había ido a Cuba una vez desde que había salido, para mostrarle a su hija dónde había crecido”, dijo Oquendo, quien es originaria de La Habana.
El nombre de Oscar Lázaro Sánchez Pérez aparece en la base de datos elaborada por The Miami Herald y El Nuevo Herald con la información de los 125,000 cubanos que salieron en 1980 por el puerto del Mariel rumbo a Estados Unidos. Tenía 14 años y parece haber viajado solo.
Cuando no fue reclamado inmediatamente, Sánchez fue llevado a un campamento para inmigrantes cubanos en Fort Indiantown Gap, en Pennsylvania. El Nuevo Herald no pudo localizar a su patrocinadora, Idalia Pérez. Tampoco está claro si terminó sus estudios o cómo llegó a Miami.
Lo que sí muestran los récords policiales es que tenía 19 años cuando empezó a tener roces con las autoridades de Miami.
Fue convicto en 1984 por un cargo menor de merodear de manera sospechosa. Luego, en 1987 y 1988, Sánchez fue arrestado por cargos graves de robo que después fueron desestimados. En 1989 fue declarado culpable en casos separados por robo vehicular y venta de un vehículo robado, por lo cual fue condenado a un año de libertad condicional.
Ese año, Sánchez se casó con Suzette Marie Robledo, con quien compró un apartamento 11 meses después en una urbanización de Tamiami. Trabajó como chofer para una imprenta en Hialeah, donde ganaba $10 por hora, según registros públicos. En su tiempo libre, trabajaba reparando unidades de aire acondicionado.
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