NUEVA YORK (AP) _ Lo impensable se torna de pronto posible. Banqueros, gobiernos e inversionistas comienzan a prepararse para cuando Grecia deje de utilizar el euro como su moneda, en una decisión que podría desparramar el desconcierto en el sistema financiero mundial.
El peor escenario sería gobiernos incumpliendo el pago de sus deudas, inversionistas sacando su dinero de bancos europeos y una contracción mundial del crédito que evocaría la crisis financiera de finales de 2008.
Las elecciones del domingo en Grecia tendrán una gran influencia en la decisión que tome el país. El partido Syriza, que rechaza las restricciones impuestas a Grecia a cambio del rescate de vecinos europeos, podría conseguir un buen resultado.
En tanto, bancos e inversionistas vaticinan un efecto dominó si Grecia abandona el euro.
Consideran que el curso de una crisis descomunal comenzaría en Grecia, avanzaría rápidamente al resto de Europa, luego pegaría en el mercado bursátil de Estados Unidos, hundiría el precio del petróleo y provocaría la caída del euro ante el dólar estadounidense. Los grandes bancos tendría que hacer transacciones complejas para compensar sus pérdidas.
PRIMER ACTO
La salida de Grecia del euro comenzaría, en el peor de los casos, de manera desordenada.
El gobierno resucita a la moneda griega, el dracma, y anuncia su paridad con el euro. Pero los mercados de dinero lo cotizarían de manera diferente. Según expertos bancarios en divisas, el dracma caería a la mitad del valor del euro poco después de su reaparición.
Para los griegos, eso posiblemente significaría un aumento repentino de la inflación, de 35% en el primer año, según algunos cálculos. El país es un importador neto, y tendría que pagar más por petróleo, equipo médico y lo que compra al extranjero.
El banco central de Grecia tendría también la necesidad de imprimir más dracmas una vez que el país se distancie de los mercados de crédito, dice Athanasios Vamvakidis, estratega cambista en la institución financiera Bank of America-Merrill Lynch en Londres.
El gobierno y los bancos de Grecia sobreviven actualmente con asistencia internacional. ``Sin acceso a mercados, tienen que imprimir dinero'', señala.
Por esa razón los analistas dicen que cambiar al dracma llevaría al país al incumplimiento de pagos en su deuda soberana, provocando posiblemente pérdidas para el Banco Central Europeo y otros acreedores internacionales.
La mayoría de los expertos considera que los bancos extranjeros tendrían también que amortizar los préstamos concedidos a las empresas griegas. Entonces, los griegos tendrían que pagar deudas contraídas en el extranjero que se duplicarían en los hechos cuando el dracma se deprecie a la mitad.
Por ejemplo, la propietaria de un pequeño negocio en Atenas tiene un préstamo empresarial de 50.000 euros con un banco francés. También posee ahorros por 50.000 euros en un banco griego. El gobierno de Grecia convierte sus ahorros en 50.000 dracmas.
Si la nueva moneda cae en 50% frente al euro como sería previsible, sus ahorros disminuirán súbitamente a 25.000 euros. Pero le seguiría debiendo los 50.000 euros al banco francés.
Los bancos europeos sufrirían un impacto directo. Se han deshecho de gran parte del débito griego pero al final del año pasado todavía poseían deudas por 65.000 millones de dólares, sobre todo en préstamos a consorcios griegos, según un análisis de la empresa de servicios financieros Nomura. Los bancos franceses son lo que tienen más que perder.
SEGUNDO ACTO
Es cuando las cosas se vuelven espantosas.
El Banco Central Europeo y la Unión Europea tendrían que persuadir a los inversionistas en bonos de que evitarán que Portugal, España e Italia sigan a Grecia en su salida del euro. De otra manera, los costos de los préstamos para esos países se dispararían.
``Si no logran tranquilizar a los inversores en bonos, todas las hipótesis de pesadilla cobran vida'', considera Robert Shapiro, quien fue subsecretario de comercio en el gobierno del presidente William Clinton.
Los expertos coinciden en que necesita más potencia el llamado cortafuegos establecido para evitar el propagación de la crisis.
Una parte sustancial de los 248.000 millones de euros (310.000 millones de dólares) que restan en el Instrumento Europeo de Estabilidad Financiera _fondo de rescate europeo_ fue prometida por los mismos países que pueden terminar necesitándola, dice Vamvakidis.
También existe el Mecanismo de Estabilidad Europea que tendría que estar instalado y funcionando el mes próximo, pero que Alemania no ha firmado.
Una crisis de rápida propagación es conocida en los círculos financieros como contagio, término tomado de la medicina y comprendido por quienes hayan visto una película sobre un virus mortal suelto.
``Es como una enfermedad que se propaga al contacto'', explica Mark Blythe, profesor de economía política internacional en Brown University.
El mercado de bonos _donde se entrecruzan bancos, instituciones financieras y gobiernos_ es el punto de referencia. Si Grecia abandona el euro, las organizaciones financieras se volverían más suspicaces de España, Portugal e Italia, y por tanto venderían los bonos gubernamentales de esas naciones, disminuirían el precio de éstos y elevarían sus tasas de interés.
El mayor costo de los préstamos exprimiría los presupuestos de esos país y los hundiría más en recesión. Una caída en los precios de los bonos pondría en riesgo a los ya desolados bancos de Europa, que hicieron acopio de bonos gubernamentales cuando eran considerados seguros.
En ese momento, habría aumentado el riesgo para una corrida de bancos en toda Europa. La gente acudiría en tropel a sus bancos para retirar cuánto pudiera. Ese es el temor más grande, según analistas e inversionistas.
La gente en España, por ejemplo, ya vio lo que ocurrió en Grecia y ha empezado a retirar euros de sus cuentas ante el temor de que el país pudiera volver a la peseta, que es más barata.
En tiempos menos agitados, el gobierno habría acudido al rescate con efectivo y tomado el control de los bancos. Varios países europeos ya han ofrecido prestar hasta 125.000 millones de dólares a los bancos españoles para contribuir a su rescate.
Pero todo esto ocurre en medio de una crisis de deuda gubernamental, y si la crisis empeora, los gobiernos de España o Italia no podrían prestar el efectivo suficiente de inversionistas para salvar el día.
Alemania, que tiene la economía más fuerte entre los países del euro, ha estado sopesando la idea pero quiere que los gobiernos débiles arreglen primero sus finanzas. ``La fortaleza de Alemania no es infinita'', aclaró el jueves la canciller Angela Merkel.
El Fondo Monetario Internacional podría intervenir. Peter Tchir, quien dirige la firma TF Market Advisors, ha expresado temor de que el FMI pueda tener pérdidas en los casi 28.000 millones de dólares que le prestó a Grecia.
TERCER ACTO
Una crisis enorme cruzaría el Atlántico mediante una densa red de contratos, préstamos y otras transacciones financieras que vinculan a los bancos europeos con los estadounidenses, de acuerdo con especialistas.
Mark Blythe, profesor de economía política internacional en la Universidad Brown, considera que las permutas de incumplimiento crediticio, el complejo instrumento financiero que cobró triste fama en la crisis financiera de 2008, sería el sendero a seguir.
Las permutas, o swaps, fueron creados como una especie de seguro para préstamos. Luego de prestarle dinero a una empresa o gobierno, los inversionistas contraen un seguro sobre el crédito. Si el acreedor tiene problemas y no puede pagar _por ejemplo, los incumplimientos del gobierno de España_ los bancos que vendieron el seguro cubren, o amortizan, la pérdida.
Una pérdida operativa de 2.000 millones de dólares que JPMorgan Chase reveló en mayo _concebida como un dique contra la crisis europea_ muestra cuán fácil es tropezar para incluso el banco más seguro y más apto.
E incluso no incurre en incumplimiento por una permuta de incumplimiento crediticio que sale mal.
Si las firmas financieras creen que otros países seguirán los pasos de Grecia, elevarán las tasas de interés en los préstamos al vender los bonos gubernamentales, lo cual también aumenta el costo de asegurar sus deudas.
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