Estos mensajes son suficientes para que Danilo Medina y el ex presidente Mejía, que simbolizaron el liderazgo que capitalizó las votaciones del domingo, se sintonicen con lo que el pueblo ha pedido y con lo que ellos le prometieron.
En plena campaña electoral, los dos candidatos con más probabilidades para ganar la Presidencia de la República hicieron promesas de procurar y aceptar el concurso del otro para una mejor gobernabilidad en el futuro.
Justo al culminar la suya, el ex presidente Hipólito Mejía dijo que las diferencias con el ahora virtual presidente electo, Danilo Medina, no eran personales, sino políticas.
“Esas diferencias políticas no son ni serán un obstáculo para que trabajemos juntos en una agenda común para bien de nuestro país”, dijo entonces.
Danilo Medina, ayer, ha lanzado una especie de ramo de olivo a Mejía, casi con las mismas palabras e intenciones.
De veras, la sociedad dominicana agradecería mucho que ambos líderes puedan cumplir su palabra. Las elecciones han demostrado que el electorado está dividido entre los polos partidarios que ellos representan.
Son muchos, y elocuentes, los mensajes directos e indirectos que se aparejan en estas votaciones. La mitad quiso la continuidad de un programa, pero con cambios y con ajustes. La otra mitad también quiere cambio, amplio y real, para subsanar muchas desigualdades y muchas cosas que no funcionan bien.
Estos mensajes son suficientes para que Danilo Medina y el ex presidente Mejía, que simbolizaron el liderazgo que capitalizó las votaciones del domingo, se sintonicen con lo que el pueblo ha pedido y con lo que ellos le prometieron, y promuevan la acción concertada para enfrentar los tantos problemas y dilemas que tiene el país.
No hay comentarios:
Publicar un comentario