La República Francesa celebrará este domingo 6 de mayo elecciones para elegir a quien deberá conducir los destinos de esa nación durante los próximos cinco años.
La victoria recaerá sobre uno de los dos candidatos que resultaron punteros en la primera vuelta celebrada el 8 del mes de abril del año en curso, el socialista François Hollande o el derechista, actual presidente y candidato a su propia sucesión, Nicolás Sarkozy.
Los sondeos de opinión presentados en los medios de prensa y televisión francesa en los últimos días otorgan una ligera ventaja al socialista Hollande, aunque es importante observar que Sarkozy ha experimentado una débil mejoria en los sondeos de la última semana.
Para realizar cualquier análisis con cierto rigor politico sobre los posibles resultados de esta elección, es necesario resaltar dos características fundamentales de la realidad política francesa: La primera, la fragmentación del electorado del país galo y la segunda, el contenido ideológico de la actividad política en este país.
La fragmentación electoral se puede comprobar con el resultado de las elecciones en la primera vuelta, en la cual el candidato favorito François Hollande resulto ganador con un 28,13% ; El candidato a la reelección Nicolás Sarkozy, obtuvo un 27,4%; la candidatura del ultra derechista Frente Nacional Marine Le Pen el 18.30%. Frente Radical de Izquierda de Jean Luc Mélechon un 11.29%; y el Movimiento Democrático de François Bayrou un 9%.19. Es en este escenario donde los candidatos deben orientar sus acciones para lograr captar el voto de los seguidores de estos líderes y partidos políticos.
El otro elemento importante de la política francesa es el contenido ideológico de las diferentes propuestas electorale y sus respectivos candidatos; François Hollande, el favorito, es un socialista moderado formado en el aparato partidario del partido liderado por más de dos décadas por el faraón de la política francesa François Mitterrand; el Partido Socialista más que socialista-marxista, su propuesta tiene un contenido social-demócrata; Nicolás Sarkozy, es el portaestandarte de la derecha clásica francesa, formado en organizaciones políticas de derecha como el RPR de Jacques Chirac y posteriormente convertido en líder de la Unión por la Mayoría Presidencial UMP; viene de la tradición política francesa del General Charles De Gaulle, el denominado “Gaullismo”.
Marine Le Pen, es hija de hija del líder histórico del Frente Nacional Jean-Marie Le Pen, quien por razones de su avanzada edad ya no puede ser candidato. Este partido es denominado ultraderechista; antisistema, se alimenta ideológicamente por un exacerbado nacionalismo, antieuropeo, antiglobalización y ferviente opositor de la migración extranjera. Jean Luc Mélechon representa el nuevo polo izquierdista, distante de las ejecutorias de los socialistas clásicos franceses de los últimos años, reivindicador de las glorias morales y políticas de la izquierda histórica francesa, como Jean Jaures, Leon Blun y el Frente Popular de 1936 que apuesta a una política mas radical hacia la ideas izquierdistas, por último está François Bayrou y su movimiento democrático de ideología política centrista, próxima a las corriente socialcristiana y vinculado al partido del ex presidente Valery Gicard d”Eesting, conservador que promueve los valores tradicionales de Francia. Es en esta realidad electoral que Hollande y Sarkozy deben maniobrar políticamente para atraerse el apoyo de estos votantes y construir una mayoría que le permita obtener la victoria en las elecciones de este domingo.
Una especificidad de la política francesa es la imposibilidad de unión que tradicionalmente ha existido entre la extrema derecha y la derecha clásica.
El Frente Nacional ha acusado al presidente actual y candidato a la reelección de apropiarse de su discurso radical para agenciarse el apoyo de una parte importante de su electorado. Su líder ha hecho un llamado a los militantes para que voten por quienes le dicte su consecuencia, declarando que ella votará en blanco. A esta contradicción hay que agregar la dificultad de Sarkozy de poder atraerse la mayoria de los votos del centrista François Bayrou, aún pertenciendo a familias políticas ideológicamente cercanas. La determinación del candidato del polo izquierdista Jean Luc Mélechon de llamar a sus votantes a sufragar sin condiciones por el candidato del partido socialista François Hollande. La adhesión de la intención de voto del 32% de los votantes seguidores de Bayrou y el 18% de los votos del Frente Nacional, otorgan al candidato socialista un 53% en la intención del voto contra un 46% a favor de Sarkozy en los sondeos de la ultima semana. Esta realidad presenta un panorama electoral que hace posible la victoria de François Hollande y el Partido Socialsta en las elecciones de este domingo, y el retorno de la izquierda al poder en Francia por cuartavez en los últimos sesenta años.
EL AUTOR ES ABOGADO
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